|
En pocas ocasiones la Humanidad ha caído tan bajo; en
pocas ocasiones el hombre se ha hecho tanto daño a sí mismo; en
pocas ocasiones la barbarie, la sinrazón, la indecencia, se ha resumido
tan bien en una palabra: Auschwitz.
Sin duda, han sido muchas las ocasiones en que el hombre ha
luchado contra el hombre: por comida, riqueza, poder....; ha habido guerras tribales,
civiles, mundiales, pero la barbarie que se vivió en el campo de exterminio
polaco de Auschwitz quizá no tenga parangón, no tanto por el número
de personas muertas (Hiroshima, Nagasaki...), sino por cómo esas personas
vivieron para morir.
En este número de HACE.com hemos querido
hacer un homenaje a todas aquellas personas que perdieron no sólo su vida,
sino su dignidad, su razón de ser y cuántas cosas más, en
ese maldito campo de concentración; y por supuesto, un homenaje a todos
aquellos supervivientes que antepusieron sus ganas de vivir a la barbarie con
la que convivían día a día, minuto a minuto, segundo a segundo.
Los que aún viven siguen recordando, viviendo cada instante que pasaron
entre esos muros; a esa gente hay que decirle, una y otra vez: no estás
solo; yo sufro contigo.
A la hora de buscar el enlace de la portada han sido muchas
las webs que hemos encontrado con fotos de lo que se vivió, fotos que estremecen,
que hacen llorar por tanta y tan inhumana crueldad; sin embargo, hemos optado
por una
web en la que apenas hay material gráfico, pero sí literario,
un material escrito en castellano que nos permite conocer la inmensa crueldad
que durante unos pocos años muchos miles de personas padecieron. Una imagen
vale más que mil palabras, es cierto; pero en ocasiones las palabras...
Desde aquí recomiendo que se lean todos y cada uno de
los textos incluidos en esa
web. Entrarán ganas de parar, de mirar a otro lado, de no seguir sufriendo
con el estéril, absurdo sufrimiento que tantos millones de personas padecieron;
pero no, hay que seguir, hay que continuar leyendo para conocer, para ponerse
en la piel de esos hombres, mujeres y niños que desde que se apeaban de
los malditos trenes de la muerte sólo tenían un fin: su propia y
dolorosa muerte.
Es tanto el dolor que se siente al saber lo que ocurrió
que no se sabe qué hacer; sigo y sufro, o lo dejo pienso en otra cosa.
Hay que seguir, leer hasta el final, meterse en la piel de esas familias que bajaban
del tren y ya eran separadas; unos, para trabajar hasta morir, otros, los no
válidos, para morir en esas indecentes cámaras de gas; hay que
meterse en la piel de esos niños sometidos a experimentos ¿científicos?,
más bien asesinos, diría yo. ¿Inyectar veneno en el corazón
es ciencia? No. Sólo es maldad. Y tantas y tantas cosas, tantas y tantas
indecencias.
Podría seguir escribiendo horas y horas sobre la maldad
y el sufrimiento que se vivió en Auschwitz; no voy a hacerlo. En su lugar,
dos cosas: pedirle al lector de este boletín que se lea de principio a
fin la propuesta de la portada y, en segundo lugar, que visite alguno de los links
que incluyo al final de este texto. Es sólo un escaparate, una pequeña
ventana al horrible mundo de Auschwitz, una ventana que conviene contemplar, aunque
sólo sea para darse cuenta de hasta qué punto puede llegar la barbarie
humana.
En estos links pueden encontrarse fotos, vivencias, dramas...,
en definitiva, miles de historias que han creado una historia, la de Auschwitz,
que en el fondo es la triste historia de la Humanidad o, mejor dicho, de la inhumanidad.
Pero no deja de ser, insisto, una pequeña muestra. Si se quiere profundizar
en el tema sólo hay que ir a cualquier buscador y escribir Auschwitz: aparecerán
miles de documentos. Lo recomiendo. En pocas ocasiones una búsqueda será
tan dolorosa, tan cruel, tan inútil; pero en pocas ocasiones el sufrimiento
que sentiremos por todo lo que vivieron tantos millones de personas servirá
para tanto: para que no se olvide hasta donde puede llegar, puede caer, el ser
humano.
Que no se repita nunca. Y que nunca se olvide lo que pasó.
Por el bien de todos. Los que estamos, y los que estarán.
Pepe Martín.
a3mj.
Links:
|