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Si la radio digital vía satélite quiere imponerse, tendrá que superar una barrera fundamental: la propia fuerza de la radio como medio gratuito y casi omnipresente, rápido y fuertemente introducido en los usos cotidianos del consumidor de medios.
Hace dos años, dos compañías estadounidenses llegaron al mundo de la radio con intención de cambiar las cosas. Se trata de Sirius Satellite Radio, con base en Nueva York, y XM Satellite Radio Holdings, radicada en Washington, que de momento han conseguido que expertos, analistas y ejecutivos de otras compañías se interesen de forma creciente por las posibilidades de coexistencia de este nuevo medio con la radio tradicional.
Sirius y XM han hecho un gran esfuerzo para crear una imagen de marca y dar a conocer sus servicios diferenciados de pago a los consumidores potenciales. Y es que el pago es quizá el obstáculo principal de desarrollo, frente a una audiencia acostumbrada a un medio gratuito.
Las tarifas de Sirius son de 13 dólares por poder escuchar su programación libre de anuncios. The New York Times recordaba que Sirius justifica su precio sensiblemente más alto por la ausencia total de publicidad en sus canales de música.
En XM, 35 canales de música están libres de anuncios, mientras que en otros 35 hay dos minutos de publicidad por cada hora de programación.
La radio digital vía satélite ofrece a sus oyentes una programación especializada, con canales de música (pop, rock, hip-hop, dance, country, clásica), grabaciones de programas y comedias, deportes, meteorología, reportajes y noticias, dramas radiofónicos o libros en audio.
XM y Sirius cuentan también con una oferta de programación en español, tertulias religiosas o espacios infantiles. En el futuro, las compañías planean ofrecer nuevos canales premium que requerirán un pago adicional, siguiendo la fórmula de las plataformas digitales de televisión, y además piensan en nuevos paquetes temáticos estratificados, también a un precio mayor.
XM Satellite se gastó casi 50 millones de dólares en publicidad en los principales medios entre enero y octubre de 2002, mientras que la inversión de Sirius fue mucho menor en ese mismo periodo: 8,4 millones de dólares.
Mediabriefing informaba en octubre que Sirius había conseguido captar a 44.000 nuevos suscriptores, con lo que su cifra de clientes se situaba ya en 150.000. Hoy tiene ya 200.000.
Las cifras de XM hablaban entonces de más de un millón de suscriptores, con lo que, a tres meses del fin de 2003, la compañía había alcanzado ya sus objetivos cuantitativos mucho antes de lo esperado.
Uno de los problemas que plantea esta modalidad de radio es que, al transmitirse vía satélite, puede ocurrir que un conductor que escucha desde su automóvil y hace un viaje a lo largo del país no logre captar las emisiones de una estación determinada. Además, con la radio digital por satélite puede ocurrir que se capte la señal a toda potencia o que no se oiga absolutamente nada en casos como los desfiladeros y grandes cañones, o al atravesar un túnel.
Los receptores de este tipo de radio cuentan con un espacio de memoria para almacenamiento de datos (buffer) que alcanza sólo cinco segundos.
En realidad, aunque la calidad de sonido de la radio digital vía satélite es mucho mejor que la de las emisiones de FM, aún no resulta tan nítida como la de un CD. The New York Times explica que algunas emisoras de Sirius suenan comprimidas, como un archivo MP3 de no muy buena calidad.
Otro inconveniente de los primeros estadios de esta nueva tecnología es que las antenas para recibir las emisiones de radio deben ver el cielo, y si se usa un receptor estéreo en el hogar hay que sacar la antena al exterior de la vivienda. Esto se empieza a solucionar en las grandes ciudades, donde ya se han instalado repetidores que evitan este tipo de molestias.
Con estos inconvenientes, al principio quienes se atrevieron a probar la nueva tecnología casi hacían un acto de fe cuando adquirían un receptor para acceder a las transmisiones de Sirius o XM. Ahora, con cifras ya millonarias de suscriptores, la viabilidad de ambas empresas parece más clara, y además ha hecho bajar los precios de los receptores.
A esto se une el hecho de que ambas compañías están empeñadas en hacerse más y más conocidas utilizando su presencia en el lugar desde el que más se escucha la radio: el coche. General Motors y Honda han hecho inversiones significativas en XM, y este servicio empieza a estar cada vez más disponible en los nuevos modelos de automóviles.
Entre octubre y diciembre de 2002, General Motors gastó diez millones de dólares en anuncios que han distinguido a XM como punto de venta para los automóviles equipados con receptores digitales vía satélite, y en octubre XM anunció un acuerdo con Avis para ofrecer el servicio de radio digital vía satélite de forma gratuita a los usuarios que alquilen un automóvil de lujo en aquella compañía. Sirius mantiene acuerdos similares con Hertz.
Esta y otras estrategias han hecho que cada vez más modelos de automóviles incluyan receptores de radio digital vía satélite para poder escuchar las emisiones de una u otra compañía.
80 nuevos modelos de General Motors, Honda, Audi o Nissan cuentan en su panel de instrumentos con receptores de XM, mientras que 48 modelos de Daimler-Chrysler, BMW o Ford incluyen el de Sirius.
Además, se han puesto a la venta receptores del tamaño de una calculadora que pueden ser incorporados a los aparatos radiofónicos y cadenas musicales del hogar. Estos receptores oscilan entre los cien y 130 dólares. Y también se pueden incorporar a los ordenadores personales. Por 50 dólares, es posible incluir en el PC un receptor que permite escuchar las emisiones de XM.
Mediabriefing.
22 de diciembre de 2003.
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